Un chico que quiere escribir versos románticos. Los versos son para publicarlos.
Sin firma después de darse cuenta de que son Buenos. Envía los versos a la
calavera. Espera muchos días y sus versos no aparecen en el periódico. No
aparecen antes del #13 que significo mal humor. Le da a su amigo para que dé su opinión. El amigo no gustanlos versos y dice que no podían ser peores. Después el chico va a uncasa y da los versos a los personas para dan sus
opiniones. Las personas en el casa dicen que son pésimos.
El chico pensó que todas personas que no apreciais las bellezas de sus versos eran tontos. El habló
con la redacción para dar un pagina para sus versos a una pagina que no tiene
mal humor. Pero la redacción dice que pagina 13 tuve un espacio blanco, y esto es razon por la que los versos estan en el periodico.
Nocturno
El ánfora funesta del divino veneno
que ha de hacer por la vida la tortura interior;
la conciencia espantable de nuestro humano cieno
y el horror de sentirse pasajero, el horror
de ir a tientas, en intermitentes espantos,
hacia lo inevitable desconocido, y la
pesadilla brutal de este dormir de llantos
¡de la cual no hay más que Ella que nos despertará!
Mis Primeros Versos
Un chico que quiere escribir versos románticos. Los versos son para publicarlos.
Sin firma después de darse cuenta de que son Buenos. Envía los versos a la
calavera. Espera muchos días y sus versos no aparecen en el periódico. No
aparecen antes del #13 que significo mal humor.
Le da a su amigo para que dé su opinión. El amigo no gustan los versos y dice que no podían ser peores. Después el chico va a un casa y da los versos a los personas para dan sus
opiniones. Las personas en el casa dicen que son pésimos.
El chico pensó que todas personas que no apreciais las bellezas de sus versos eran tontos. El habló
con la redacción para dar un pagina para sus versos a una pagina que no tiene
mal humor. Pero la redacción dice que pagina 13 tuve un espacio blanco, y esto es razon por la que los versos estan en el periodico.
Nocturno
El ánfora funesta del divino veneno
que ha de hacer por la vida la tortura interior;
la conciencia espantable de nuestro humano cieno
y el horror de sentirse pasajero, el horror
de ir a tientas, en intermitentes espantos,
hacia lo inevitable desconocido, y la
pesadilla brutal de este dormir de llantos
¡de la cual no hay más que Ella que nos despertará!
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